TRANSFORMACIÓN
UNIVERSITARIA
María S, Hernández
La construcción de
la nueva universidad, en el marco del modelo de desarrollo sustentable propuesto por la Organización de las Naciones
Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO, 1998), requiere de una toma de conciencia del mundo
entero y de Latinoamérica sobre el derecho que tienen los universitarios de hoy
en día y del futuro de una universidad autónoma, con diversificación de
conocimientos, que les haga sentirse responsables del desarrollo socio
económico y cultural de determinado país.
Sobre este
aspecto, Fergusson y Lanz (2011, p.2), hacen referencia como uno de los
aspectos claves de la crisis universitaria, la crisis del “episteme
tradicional”, poniendo en discusión la crisis de paradigma y crisis
universitaria, la cual, la plantea como “polos de un mismo fenómeno”, necesario
de estudiar para precisar los nuevos modelos educativos y generar otras
propuestas curriculares que enmarque la educación universitaria dentro del
modelo presentado por la UNESCO. Al tal efecto, el autor plantea el conocimiento
como un problema epistemológico del propio proceso de refundación universitaria
acotando que “sin reforma del pensamiento no hay reforma universitaria”; es
decir, que se debe considerar la forma como se difunde y concibe el
conocimiento en este nuevo mundo o sociedad de la información que se está
formando en toda sociedad, producto de los avances, sociales, políticos,
tecnológicos, económicos, entre otros a los que se afronta en devenir de una
comunidad, pueblo o nación.
En este
particular, Fergusson y Lanz (ob.cit., pp. 3-13), hacen referencia a cinco
planteamientos que explican la conexión entre la universidad, las lógicas
socio-culturales-políticas y la crisis mundial, resaltando en primer término,
la “Universidad y Sociedad”, que debe haber un sentido de pertinencia, donde la
universidad se sienta comprometida con
la sociedad, asumiendo el reto de la vinculación social donde se refunde la
idea de reproducción intelectual que vaya mucho más allá de la remodelación del
paisaje epistemológico. El segundo planteamiento que hacen los autores, es
respecto a la “Universidad y el mundo”, en el que resalta que la globalización
en el campo de la educación superior, ha sido vista como una mercantilización
de la misma bajo la visión de la “libre circulación de los conocimientos”, fundamentada
en una voluntad de dominio de los países altamente industrializados. A tal
efecto, precisa la mundialización en lugar de la globalización, entendida como
el encuentro de civilizaciones y diálogo de saberes para que se potencie los
acerbos cognitivos de los pueblos, donde, desde las universidades, las
comunidades desarrollen sus culturas en condiciones de equidad y justicia
social.
Otra de las tesis
o planteamientos que hacen Fergusson y Lanz (ibídem), es la “Universidad y
Reforma”, en el cual, distinguen la evaluación que deben hacer las
universidades del mundo frente a los problemas que confrontan y los retos que
la sociedad les afronta en el actual Siglo XXI, en lo que respecta a una
estructura curricular que se ajuste a la realidad social de manera
participativa y protagónica. En este punto, es necesario resaltar que en la
Conferencia mundial sobre la educación superior, presentada por la UNESCO
(ob.cit. s/n) se planteó como misión de
formar ciudadanos responsables capaces de atender las necesidades que les
afronta el devenir de la vida, donde el aprendizaje permanente les permita
participar activamente en sociedad para promover, conocimientos a través de la
investigación, que les permita interpretar, comprender, y difundir los
distintas saberes. De aquí, que las universidades tienen sus desafíos de
emprender una transformación curricular donde se mantenga una ética, autonomía,
responsabilidad y prospectiva de la verdadera y real transformación
universitaria que se requiere en este siglo.
Por otra parte, la
tesis planteada por Fergusson y Lanz (ibídem), sobre “La Universidad y el
Estado”, revela la disyunción entre la normativa legal y la transformación
universitaria que se requiere para este siglo, en el que insta al debate sobre
las “leyes” de manera que provean los instrumentos que faciliten los cambios
institucionales necesarios para
fortalecer la coyuntura de Estado-Gobierno- Universidad. En este sentido,
se comprende, que la universidades deben generar espacios de discusión, donde
se analice y discutan las diferentes ´leyes en correspondencia con la
universidad que se quiere para contribuir de esta forma a la clarificación
legal de una universidad refundada en autonomía y democracia participativa y
protagónica.
Ahora bien, la
quinta tesis de la que refieren Fergusson y Lanz (ídem), se centra en “la
Universidad y la coyuntura”, es decir, plantea el cambio universitario centrado
en el compromiso epistemológico, con una determinada visión académica de la
educación, la ciencia y la tecnología, los saberes populares y la sociedad,
destacando como elementos indispensables para dicho cambio, la pertinencia
social, democracia, equidad, calidad e innovación, autonomía responsable, el
ejercicio del pensamiento crítico, la formación integral, la educación
humanística y ética, la educación a lo largo de la vida, los cuales desafían la
reforma del pensamiento en las distintas universidades del mundo entero y del
país.
En este sentido,
los Artículos 3, 5, 6, 7, 8, y 9 establecidos por la UNESCO (ob.cit., p. s/n)
en la Conferencia Mundial de la Educación Superior, sustentan la coyuntura que
debe existir entre la universidad y la sociedad, es decir, precisan la misión
de educar bajo una igualdad de acceso al campo universitario, donde se promueva
el saber a través de la investigación en los ámbitos de la ciencia, el arte y
las humanidades y se produzca una orientación del conocimiento a largo plazo,
centrada en la pertinencia; así como también, se prevean las necesidades
sociales y se refuerce o coopere el trabajo y el análisis de las necesidades
sociales de determinada localidad.
Consecuentemente,
para lograr el establecimiento coyuntural en las universidades, en lo que
respecta la misión de la educación superior, es relevante considerar los
aportes generados en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, realizada en
Santo Domingo auspiciado por la UNESCO (1999, pp. 3-4), donde se señala que el
conocimiento científico y tecnológico no ha sido distribuido equitativamente,
visionándose como causa de la exclusión social, motivo por el cual, plantea la
diversidad de la cultura como valor a preservar, que en palabras de Fergusson y
Lanz (ob.cit.) vendría a ser la promoción de la pertinencia social en la
generación de conocimientos científicos y tecnológicos y su debida formación en
términos humanísticos.
Otro de los
aspectos citados en Conferencia promovida por la UNESCO (ob.cit., p.5), que son
de gran relevancia para propiciar la transformación de saberes en el ámbito
universitario, es precisamente, la armonización de la ciencia, la tecnología y
sociedad con los sistemas políticos y democráticos de cada país, para que éstos
valoren y apoyen su propio desarrollo social y cultural a través de la investigación.
Esto permite
pensar, que desde las universidades se debe generar, como lo plantea la UNESCO
(ibídem.), la “Ciencia para todos”, es decir, propiciar la sociedad del
conocimiento, que estimule la creación científica y viabilice el desarrollo
sostenible en la sociedad del presente siglo; donde la democratización de la
ciencia, permita, ampliar el número de personas que se benefician de la
ciencia, la expansión de la misma a otros campos sociales y culturales y su
control y orientación social en función de aspectos morales y políticas
colectivas.
Generalizando, los
planteamientos hechos por Lanz (ob.cit.), y la UNESCO, permiten interpretar que
la brecha de la transformación universitaria, requieren no solo del cambio
administrativo y curricular que pudiera ser desarrollado por determinados
entes, sino que, se hace indispensable generar la capacidad de resolver los
problemas básicos de acceso, equidad, calidad y recursos financieros,
enmarcados en un nuevo contexto social, político y económico que permitan
diversas formas de producir conocimientos y se tomen en cuenta elementos
subyugados por la racionalidad científica, para que en dichos ámbitos se de
inicio a un aprendizaje de por vida, donde la alternativa de estudio y trabajo
constituyan la esencia de la nueva sociedad de aprendizaje continuo; dicho en
otras palabras, que genere la universidad
que se requiere en el presente Siglo XXI.
REFERENCIAS
Fergusson, A.;
Lanz R. (2011). La transformación universitaria y la relación
universidad-estado-mundo. Observatorio Internacional de Reformas
Universitarias. ORUS-VE, junio 2011. Mimeo
UNESCO
(1998).Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo xxi: visión
y acción y marco de acción prioritaria para el cambio y el desarrollo de la
educación superior. Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. 9 de
octubre de 1998. Mimeo
UNESCO (1999).
La Ciencia para el Siglo XXI. Una visión y un marca para la acción. Reunión
Regional de consulta de América Latina y el Caribe. Conferencia Mundial sobre
la Ciencia, Santo Domingo, República Dominicana. 10-12 de marzo de 1999. Mimeo