SIMON RODRIGUEZ Y LA
PEDAGOGIA EMANCIPADORA EN NUESTROS TIEMPOS
Lcdas. María S,
Hernández
Iracema Boza
Doctorantes UBV
La América Latina es una unidad geográfica y también
una mancomunidad de pueblos herederos de una cultura y actores de un proceso
histórico que conforma su estructura desde los rasgos fundamentales de un orden
emergente en lo político y una determinada evolución social. La unidad de América latina, es una
aspiración de sus propias ideologías y del pensamiento de sus mejores hombres;
es por ello, que la toma de conciencia de la propia realidad sabe ya, que la
historia es algo que hacen todos los hombres y con ello, todos los pueblos.
Saben también, que en esta historia
existe una parte que poco le ha importado a las personas, y es que sus
mestizajes, visto desde el punto de vista etnológico y cultural, puede ser el
punto de partida que la coloca dentro de
esa historia. Así pues, que la toma de conciencia comprometa a la revisión de
nuestro sistema educativo y con ello, los valores que están implícitos.
Nuestra organización escolar tuvo inicios esclavistas
en las encomiendas y bajo el patrocinio de los misioneros que intentaron la colonización de los indios
para incorporarlos ya mansos a la explotación
de un continente que era fuente
de producción para los países conquistadores y que no podrá explotarse sin el
concurso de la mano esclava. De los orígenes, bifurcaciones y derrotas
transitorias, tomamos en cuenta que la América
Latina tuvo su nacimiento en la metrópolis española, portuguesa, francesa e
inglesa. Por ello, fue sometida por siglos a una explotación brutal que expresó
una única empresa bajo los poderes de la espada y la cruz. Tanto América, como
Europa fueron unidas en una forma que la segunda oprimió a la primera y la colonizó culturalmente, a pesar de que no fueron los
únicos continentes presentes en este continente histórico; de ahí, la violenta
confrontación de orden planetario en nuestra tierra: Esta tierra americana se ha caracterizado por una diversidad
cultural, organizativa, productiva, política, filosófica, artística que ha
coexistido de modo múltiple. Es por ello, la colonización latina introdujo una
nueva composición poblacional porque Europa se mixturó con los originales de la
América unidos a los integrantes forzosos de África, mano de obra esclava que
se incorporó a la fuerza al escenario del nuevo continente.
Luego de la existencia de las diversas corrientes
humanas originales de la América, los aportes poblacionales de Europa y África dieron a ésta según la enorme diversidad que
lo conforman; como fueron las corrientes migratorias de todas partes; estas
sugirieron luego de la primera independencia de una manera acelerada en el
ultimo cuarto del siglo XIX de este escenario independentista quedando
planteadas dos contradicciones que atravesaron ese tiempo histórico y los
resultados de esas batallas se volcaron hacia los polos más retardatarios de
cada contradicción. La primera fue el proyecto de Patria Grande frente a las
propuestas de pequeños republicanos bajo el espíritu de localias, constituyeron
un mapa anárquico dependiente sobre las potencias imperiales de la época. Esta
definición de subordinación neocolonial, fue resuelta tras 30 años de batallas
militares en donde se jugaban la vida hombres y mujeres, como chilenos,
colombianos y venezolanos, mataban y morían en Perú al poner en juego un
inédito internacionalismo libertario. En la segunda contradicción. En la segunda
contradicción se dio el proyecto político – cultural que involucró la fuerza
emancipadora, incluidos los pueblos originarios, los cimarrones afro-dependientes,
los criollos y otro proyecto elitista, clasista y racista que organizara el
nuevo mapa continental. Pasaron 200 años
sin poder reinstalar el proyecto Patria Grande. En ese largo caminar hubo experiencias donde el Estado y las
mayorías populares en que se produjeron ensayos, acercamientos e intentos de
recuperar dicho proyecto y su
posibilidad de avanzar en su efectiva concreción.
Las identidades diversas de la confrontación a la
construcción colectiva. La identidad de la América Latina es una posibilidad
inédita que retoma la teoría de nuestros fundadores: Bolívar, San Martin,
Belgrado, Artigras, Monteoejudo, Manuela Saez, Juana Azurduy, la imposibilidad
de recurrir ese proyecto común fue fundamentalmente por las profundas fracturas entre las tradiciones
populares emancipatorias, sus colectivos, organizaciones, leyes de propiciar diálogos
y construcciones enriquecedoras, las dinámicas excluyentes sectarias,
dogmáticos profundización. El desencuentro, la incomprensión el conflicto entre
fuerzas que están llamadas a potenciar un mismo proyecto liberador y a
enriquecedor desde su complementaria diversidad.
Acerca de las pedagogías emancipadoras en nuestra américa,
la insuficiencia de la pedagogía como campo autónomo que puede propiciar prácticas emancipadoras
.Esta posición enuncia el carácter limitado
de su objeto, así como las potencialidades de las reglas que rigen el campo y sus rasgos, s
estructuras, relaciones y dinámicas específicas. En este principio, la
pedagogía está subsumida en las dimensiones filosóficas, políticas y
culturales. Todos los miembros de un grupo son a la vez, investigadores y
docentes en los distintos niveles
educativos y esta perspespectiva sobre la naturaleza de lo pedagógico como
lugar que merezca una potencialidad propia, esto adquiere relevancia desde
diversas corrientes ideológicas, culturales y educativas. El campo pedagógico
es puesto en cuestión por razones divergentes y antagónicas. Hay grupos de la
nueva derecha que desde un punto de
vista antagónico conciben la reeducación de la pedagogía a una serie de dispositivos instrumentales
que permitirán el logro de la mentada “calidad Educativa” . Así, todo se reduce
a la medición y comparación del conocimiento elaborado por expertos mediante
exámenes estandarizados, noción que convierte la pedagogía en un recetario
tecnocrático de aplicación universal y homogénea. Desde un lugar maximalista y
minimalista se tensa el campo pedagógico.
En la segunda discusión grupal se desarrollaron
alrededor de los supuestos que hacen de la pedagogía una práctica emancipadora.
Si la pedagogía se entiende como una relación social que expresa un proceso y
unos resultados; entonces surgen preguntas y evidencias contradictorias; por
eso, la denominada “escuela nueva”, frente a la rígida propuesta pedagógica
tradicional, se presentó como un camino liberador y sin embargo su expresión
como corriente institucionalizada tuvo como uno de sus efectos. En muchos terrenos donde la pedagogía innovadora
fue aplicada, se determinaron consagrados procesos de producción, distribución
y apropiación desigual del conocimiento; es más injusto cuando se analizan los rasgos
homogenilizantes de una cultura escolar reducida a un credo cientifista en el
que conviven niños con diversos patrimonios
culturales en una institución que no valora por igual estos múltiples
acervos. Algunas tesis ciertamente audaces gestionan que la escuela tradicional
es más democrática que la escuela nueva.
En un tercer punto, la complejidad pone a nuestra América en controversia en lo que es lo nuestro, cuánto nos
corresponde, nuestras perspectivas, intereses,
nuestra historia y si somos realmente parte de un proyecto más grande,
extenso y contradictorio, que denominamos “humanidad”. Simón Rodríguez vivió 20
años en la Europa convulsionada del segundo cuatro del siglo XIX; allí aprendió
lo que era Europa y lo que debía ser América Latina; y en ese año, para volver
a nuestra tierra y repensar, crear, rehacer un proyecto nuestro americano,
basado en traducciones buenas y malas de experiencias que la humanidad va
transitando. Estas traducciones geográficas, requieren de un norte y una
voluntad; reconocer ese aporte y hacerlo propio, adecuándolo a nuestras propias
realidades.
En el contexto histórico de nuestra primera
independencia ¿Qué puntos tienen en común aquel escenario y el actual? Han
pasado 200 años y nuestras sociedades no son las mismas que entonces. Las
exigencias de un modelo social de patria grande nos hace ser los mismos, pero
en condiciones muy diferentes. Simón Rodríguez, en su tiempo histórico mostró
en su pedagogía emancipadora de nuestra américa, el esfuerzo vital, cultural,
político y pedagógico de recrearnos y valorar el acervo de los pedagogos de
nuestra américa del pasado, por ello que el maestro como el directivo de una
institución educativa, es promotor de
una pedagogía basada en una didáctica creativa, que promueva las acciones
humanas y de aprendizaje en sus educandos, que les permita formar una
conciencia cívica en armonía con el régimen político, social y cultural que impera
en el tiempo.
Tal resolución, emana de la soberanía que por
definición es excluyente de cualquier otro poder. Es así que la didáctica del
docente como la gestión directiva en la educación, es un fenómeno que debe ser
colectiva y como tal regido por normas
fijadas por el grupo social de nuestro contexto en la comunidad. Se expresa
esta, como una necesidad de la totalidad. Esa educación debe ser espontánea,
creativa en su didáctica dentro de una gestión social mancomunada. No obstante,
hoy se debe procurar que los contactos que tenga el educando, no se encuentren
contradicciones con las normas fijadas. Se aspira que la colectiva sea
educadora y por eso se ha dicho que al
maestro, al directivo y a la escuela misma, corresponde orientar la función espontánea de la
comunidad; es por ello, el valorar a Simón Rodríguez en su proyecto, su
práctica, su derrota y su legado, es preciso calibrar todos los alcances como los límites de su acción sin olvidar el propósito
en su época era revolución continental que termino rompiendo las cadena de la
metrópolis española sin poder avanzar en el proyecto de la patria grande. Por
la derrota de ese proyecto colectivo, nuestro americano renace después de
doscientos años, transformado y con perspectivas filosóficas, políticas y
sociales y pedagógicas. Es decir, que entendemos que la adopción acútica de su
pensamiento expresaría un error conceptual de un problema práctico y una
traición a la propia perspectiva rodrigueana.
En este sentido, Rodríguez, desde muy temprana edad,
manifestaba su propio proyecto de vida pedagógico, el cual estaba centrado en
principios humanitarios, de igualdad y justicia social; por tanto, desde el
mismos momento que los aplica en Chuquisaca, con la creación de una escuela con
igualdad de raza y género, nace el principio de universalidad de la educación
latino américa, por cuanto, la finalidad de aquella escuela, se basó en educar
a todos los estudiantes, blancos, negros, esclavos, criollos en un mismo
contexto y con igualdad de derechos de aprendizaje. Se debe reconocer que el
“Maestro de Maestros”, como muchos le llaman, pretendía romper fronteras con
este principio, ir más allá de espacios geográficos, aspiraba unir razas y
clases sociales, situación que causó gran revuelo entre las élites, pues se
vieron amenazadas respecto al poder y las riquezas y clases sociales, ocultando
de esta forma el gran principio que ha caracterizado a la educación del mundo y
de américa latina.
Se hereda entonces de Rodríguez, en el campo
pedagógico el individualismo, la libertad, la universalidad, la igualdad, la
tolerancia, la propiedad, las cuales fueron tomadas de movimientos
representados por, Roussean, Montesquieu y Diderot, quienes, permitirán formar hombres de sociedad. De
igual forma coincide con Roussean cuando este menciona la importancia de
involucrar al niño en el trabajo manual. Esto despierta la necesidad de crear
escuelas para las artes mecánicas.
A tal efecto, este principio universalista, ha
permitido emancipar la pedagogía socialista del siglo XXI, por cuanto, la
misma, se ha basado en estos grandes pensadores, que con sus luchas políticas,
sociales y económicas, han fomentado la integralidad del nuevo republicano,
donde se debe realizar grandes esfuerzos de mejoramiento hacia la optimización
de la calidad educativa, adoptando nuevos conceptos y esquemas teóricos válidos,
orientados hacia la reestructuración funcional formal y la implementación de
estrategias en el manejo de los recursos materiales y muy especialmente de los
humanos; motivo por el cual, una didáctica creativa, viene a ser uno de los
principios de la educación emancipadora que se aspira ejecutar con el actual
sistema ducativo, donde todos, bajo la universalización, globalización y corresponsabilidad, trabajemos justos por
mantenernos en el tiempo y el espacio
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