lunes, 26 de noviembre de 2012


SIMON RODRIGUEZ Y LA PEDAGOGIA EMANCIPADORA EN NUESTROS TIEMPOS
Lcdas. María S, Hernández
Iracema Boza
Doctorantes UBV
La América Latina es una unidad geográfica y también una mancomunidad de pueblos herederos de una cultura y actores de un proceso histórico que conforma su estructura desde los rasgos fundamentales de un orden emergente en lo político y una determinada evolución social.  La unidad de América latina, es una aspiración de sus propias ideologías y del pensamiento de sus mejores hombres; es por ello, que la toma de conciencia de la propia realidad sabe ya, que la historia es algo que hacen todos los hombres y con ello, todos los pueblos. Saben también,  que en esta historia existe una parte que poco le ha importado a las personas, y es que sus mestizajes, visto desde el punto de vista etnológico y cultural, puede ser el punto de partida que  la coloca dentro de esa historia. Así pues, que la toma de conciencia comprometa a la revisión de nuestro sistema educativo y con ello, los valores que están implícitos.

Nuestra organización escolar tuvo inicios esclavistas en las encomiendas y bajo el patrocinio de los misioneros  que intentaron la colonización de los indios para incorporarlos ya mansos a la explotación  de un continente  que era fuente de producción para los países conquistadores y que no podrá explotarse sin el concurso de la mano esclava. De los orígenes, bifurcaciones y derrotas transitorias,  tomamos en cuenta que la América Latina tuvo su nacimiento en la metrópolis española, portuguesa, francesa e inglesa. Por ello, fue sometida por siglos a una explotación brutal que expresó una única empresa bajo los poderes de la espada y la cruz. Tanto América, como Europa fueron unidas en una forma que la segunda oprimió  a la primera y la colonizó  culturalmente, a pesar de que no fueron los únicos continentes presentes en este continente histórico; de ahí, la violenta confrontación de orden planetario en nuestra tierra: Esta tierra americana  se ha caracterizado por una diversidad cultural, organizativa, productiva, política, filosófica, artística que ha coexistido de modo múltiple. Es por ello, la colonización latina introdujo una nueva composición poblacional porque Europa se mixturó con los originales de la América unidos a los integrantes forzosos de África, mano de obra esclava que se incorporó a la fuerza al escenario del nuevo continente.

Luego de la existencia de las diversas corrientes humanas originales de la América, los aportes poblacionales de Europa y África  dieron a ésta según la enorme diversidad que lo conforman; como fueron las corrientes migratorias de todas partes; estas sugirieron luego de la primera independencia de una manera acelerada en el ultimo cuarto del siglo XIX de este escenario independentista quedando planteadas dos contradicciones que atravesaron ese tiempo histórico y los resultados de esas batallas se volcaron hacia los polos más retardatarios de cada contradicción. La primera fue el proyecto de Patria Grande frente a las propuestas de pequeños republicanos bajo el espíritu de localias, constituyeron un mapa anárquico dependiente sobre las potencias imperiales de la época. Esta definición de subordinación neocolonial, fue resuelta tras 30 años de batallas militares en donde se jugaban la vida hombres y mujeres, como chilenos, colombianos y venezolanos, mataban y morían en Perú al poner en juego un inédito internacionalismo libertario. En la segunda contradicción. En la segunda contradicción se dio el proyecto político – cultural que involucró la fuerza emancipadora, incluidos los pueblos originarios, los cimarrones afro-dependientes, los criollos y otro proyecto elitista, clasista y racista que organizara el nuevo mapa  continental. Pasaron 200 años sin poder reinstalar el proyecto Patria Grande. En ese largo caminar  hubo experiencias donde el Estado y las mayorías populares en que se produjeron ensayos, acercamientos e intentos de recuperar  dicho proyecto y su posibilidad de avanzar en su efectiva concreción.

Las identidades diversas de la confrontación a la construcción colectiva. La identidad de la América Latina es una posibilidad inédita que retoma la teoría de nuestros fundadores: Bolívar, San Martin, Belgrado, Artigras, Monteoejudo, Manuela Saez, Juana Azurduy, la imposibilidad de recurrir ese proyecto común fue fundamentalmente por  las profundas fracturas entre las tradiciones populares emancipatorias, sus colectivos, organizaciones, leyes de propiciar diálogos y construcciones enriquecedoras, las dinámicas excluyentes sectarias, dogmáticos profundización. El desencuentro, la incomprensión el conflicto entre fuerzas que están llamadas a potenciar un mismo proyecto liberador y a enriquecedor desde su complementaria diversidad.

Acerca de las pedagogías emancipadoras en nuestra américa, la insuficiencia de la pedagogía como campo autónomo  que puede propiciar prácticas emancipadoras .Esta posición enuncia el carácter limitado  de su objeto, así como las potencialidades de las reglas  que rigen el campo y sus rasgos, s estructuras, relaciones y dinámicas específicas. En este principio, la pedagogía está subsumida en las dimensiones filosóficas, políticas y culturales. Todos los miembros de un grupo son a la vez, investigadores y docentes  en los distintos niveles educativos y esta perspespectiva sobre la naturaleza de lo pedagógico como lugar que merezca una potencialidad propia, esto adquiere relevancia desde diversas corrientes ideológicas, culturales y educativas. El campo pedagógico es puesto en cuestión por razones divergentes y antagónicas. Hay grupos de la nueva derecha  que desde un punto de vista antagónico conciben la reeducación de la pedagogía  a una serie de dispositivos instrumentales que permitirán el logro de la mentada “calidad Educativa” . Así, todo se reduce a la medición y comparación del conocimiento elaborado por expertos mediante exámenes estandarizados, noción que convierte la pedagogía en un recetario tecnocrático de aplicación universal y homogénea. Desde un lugar maximalista y minimalista se tensa el campo pedagógico.

En la segunda discusión grupal se desarrollaron alrededor de los supuestos que hacen de la pedagogía una práctica emancipadora. Si la pedagogía se entiende como una relación social que expresa un proceso y unos resultados; entonces surgen preguntas y evidencias contradictorias; por eso, la denominada “escuela nueva”, frente a la rígida propuesta pedagógica tradicional, se presentó como un camino liberador y sin embargo su expresión como corriente institucionalizada tuvo como uno de sus efectos. En  muchos terrenos donde la pedagogía innovadora fue aplicada, se determinaron consagrados procesos de producción, distribución y apropiación desigual del conocimiento; es más injusto cuando se analizan los rasgos homogenilizantes de una cultura escolar reducida a un credo cientifista en el que conviven niños con diversos patrimonios  culturales en una institución que no valora por igual estos múltiples acervos. Algunas tesis ciertamente audaces gestionan que la escuela tradicional es más democrática que la escuela nueva.

En un tercer punto, la complejidad  pone a nuestra América en controversia  en lo que es lo nuestro, cuánto nos corresponde, nuestras perspectivas, intereses,  nuestra historia y si somos realmente parte de un proyecto más grande, extenso y contradictorio, que denominamos “humanidad”. Simón Rodríguez vivió 20 años en la Europa convulsionada del segundo cuatro del siglo XIX; allí aprendió lo que era Europa y lo que debía ser América Latina; y en ese año, para volver a nuestra tierra y repensar, crear, rehacer un proyecto nuestro americano, basado en traducciones buenas y malas de experiencias que la humanidad va transitando. Estas traducciones geográficas, requieren de un norte y una voluntad; reconocer ese aporte y hacerlo propio, adecuándolo a nuestras propias realidades.
En el contexto histórico de nuestra primera independencia ¿Qué puntos tienen en común aquel escenario y el actual? Han pasado 200 años y nuestras sociedades no son las mismas que entonces. Las exigencias de un modelo social de patria grande nos hace ser los mismos, pero en condiciones muy diferentes. Simón Rodríguez, en su tiempo histórico mostró en su pedagogía emancipadora de nuestra américa, el esfuerzo vital, cultural, político y pedagógico de recrearnos y valorar el acervo de los pedagogos de nuestra américa del pasado, por ello que el maestro como el directivo de una institución educativa,  es promotor de una pedagogía basada en una didáctica creativa, que promueva las acciones humanas y de aprendizaje en sus educandos, que les permita formar una conciencia cívica en armonía con el régimen político, social y cultural que impera en el tiempo.

Tal resolución, emana de la soberanía que por definición es excluyente de cualquier otro poder. Es así que la didáctica del docente como la gestión directiva en la educación, es un fenómeno que debe ser colectiva y como tal regido por  normas fijadas por el grupo social de nuestro contexto en la comunidad. Se expresa esta, como una necesidad de la totalidad. Esa educación debe ser espontánea, creativa en su didáctica dentro de una gestión social mancomunada. No obstante, hoy se debe procurar que los contactos que tenga el educando, no se encuentren contradicciones con las normas fijadas. Se aspira que la colectiva sea educadora y por eso se ha dicho que  al maestro, al directivo y a la escuela misma, corresponde  orientar la función espontánea de la comunidad; es por ello, el valorar a Simón Rodríguez en su proyecto, su práctica, su derrota y su legado, es preciso calibrar todos los alcances  como los límites de su acción sin olvidar el propósito en su época era revolución continental que termino rompiendo las cadena de la metrópolis española sin poder avanzar en el proyecto de la patria grande. Por la derrota de ese proyecto colectivo, nuestro americano renace después de doscientos años, transformado y con perspectivas filosóficas, políticas y sociales y pedagógicas. Es decir, que entendemos que la adopción acútica de su pensamiento expresaría un error conceptual de un problema práctico y una traición a la propia perspectiva rodrigueana.




En este sentido, Rodríguez, desde muy temprana edad, manifestaba su propio proyecto de vida pedagógico, el cual estaba centrado en principios humanitarios, de igualdad y justicia social; por tanto, desde el mismos momento que los aplica en Chuquisaca, con la creación de una escuela con igualdad de raza y género, nace el principio de universalidad de la educación latino américa, por cuanto, la finalidad de aquella escuela, se basó en educar a todos los estudiantes, blancos, negros, esclavos, criollos en un mismo contexto y con igualdad de derechos de aprendizaje. Se debe reconocer que el “Maestro de Maestros”, como muchos le llaman, pretendía romper fronteras con este principio, ir más allá de espacios geográficos, aspiraba unir razas y clases sociales, situación que causó gran revuelo entre las élites, pues se vieron amenazadas respecto al poder y las riquezas y clases sociales, ocultando de esta forma el gran principio que ha caracterizado a la educación del mundo y de américa latina.

Se hereda entonces de Rodríguez, en el campo pedagógico el individualismo, la libertad, la universalidad, la igualdad, la tolerancia, la propiedad, las cuales fueron tomadas de movimientos representados por, Roussean, Montesquieu y Diderot, quienes,  permitirán formar hombres de sociedad. De igual forma coincide con Roussean cuando este menciona la importancia de involucrar al niño en el trabajo manual. Esto despierta la necesidad de crear escuelas para las artes mecánicas.

A tal efecto, este principio universalista, ha permitido emancipar la pedagogía socialista del siglo XXI, por cuanto, la misma, se ha basado en estos grandes pensadores, que con sus luchas políticas, sociales y económicas, han fomentado la integralidad del nuevo republicano, donde se debe realizar grandes esfuerzos de mejoramiento hacia la optimización de la calidad educativa, adoptando nuevos conceptos y esquemas teóricos válidos, orientados hacia la reestructuración funcional formal y la implementación de estrategias en el manejo de los recursos materiales y muy especialmente de los humanos; motivo por el cual, una didáctica creativa, viene a ser uno de los principios de la educación emancipadora que se aspira ejecutar con el actual sistema ducativo, donde todos, bajo la universalización, globalización y  corresponsabilidad, trabajemos justos por mantenernos en  el tiempo y el espacio social

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